La Asociación Mundial del Acero estima que la demanda aparente de acero (que no incluye stocks) crecerá un 9,2% en 2010. La recuperación alcanzará a todos los mercados, aunque no siempre con la misma intensidad. De cualquier forma, en un mundo tan globalizado como el del acero, es probable que este crecimiento tenga efectos de carácter general.