Los precios que ha alcanzado la vivienda imposibilitan el acceso a su propiedad a cada vez mayor número de ciudadanos.
Paralelamente, las administraciones públicas, tanto la central como las autonómicas, han puesto en marcha una serie de medidas tendentes a facilitar los arrendamientos, subvencionando el coste de los mismos e impulsando el aumento del parque de viviendas en alquiler.
Como consecuencia, el alquiler de viviendas, que presentaba crecimientos interanuales cercanos al 2%, se espera aumente por encima del 10% en 2008.